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Dieta exacta y alimentos saludables. Nutrientes necesarios para nuestra dieta


En los últimos años se ha incrementado el interés en la nutrición, en gran parte como consecuencia de los estándares actuales de belleza y de las características epidémicas que están adquiriendo las enfermedades de la civilización en Occidente, tales como el asma, el ACV (accidentes cerebro vasculares), el cáncer, entre otras.

La enorme variedad de restaurantes y productos alimenticios presentes en los establecimientos comerciales permite, además, que todo el mundo pueda disfrutar de la riqueza gastronómica del mundo entero. Hoy por hoy encontramos en una misma ciudad restaurantes de comida china, comida italiana, comida tailandesa, comida española, entre tantos otros tipos.

Según numerosos estudios realizados, la dieta mediterránea se relaciona con la baja incidencia de cardiopatías y cánceres en la población de esta zona. Esta dieta se compone de una gran cantidad y variedad de frutas y hortalizas, que las condiciones climáticas de la zona permiten cultivar fácilmente. Además, se come más pescado y mariscos que carne, a diferencia de los países septentrionales. El aceite de oliva es el preferido a la hora de cocinar, en vez de mantequilla o grasas hidrogenadas, y se consumen menos alimentos procesados y refinados. El ajo, por ejemplo, contiene propiedades que protegen el corazón y previene le cáncer, además del igualmente saludable perejil.

De incursionar en la cocina mediterránea, es preciso comer mucha pasta pero limitar el consumo de salsa. Esta última se basará en aceite de oliva, hierbas aromáticas y ajo, y no en las proteínas de origen animal (por ejemplo, una salsa boloñesa).

Igualmente nutritivos son los platos que provienen del otro lado del Mediterráneo, como por ejemplo, el hummus turco o el cuscús marroquí. Todos los ingredientes son fáciles de encontrar, de modo que todos estas sabrosas y saludables comidas se pueden preparar cómodamente en casa.

Radicales libres
Una consecuencia de seguir una dieta insana demasiado rica en frituras es la producción de radicales libres, unas moléculas inestables que provocan la destrucción de las células de nuestro cuerpo, contribuyendo a la aparición de cáncer, obstrucción de las arterias, envejecimiento e inflamaciones.

Los radicales libres son subproductos del metabolismo y forman parte de las defensas naturales contra las enfermedades. Aún así, resultan peligrosos cuando el organismo los sintetiza en exceso como resultado de moléculas de oxidación del oxígeno. Además de una dieta inadecuada, son provocados también por la contaminación, la combustión del petróleo, las radiaciones, los rayos del sol, el humo del tabaco, las enfermedades o el exceso de ejercicio.

Antioxidantes

 
El organismo se protege de los radicales libres produciendo unas sustancias químicas llamadas antioxidantes, que los inutiliza y los hace inofensivos. La clave para generar antioxidantes está en llevar una dieta sana y equilibrada que permita compensar la acción de los radicales libres.

Entre los antioxidantes, encontramos nutrientes de primer orden, como la vitamina A, el betacaroteno y otros carotenoides, que previenen los cánceres de pulmón y el aparato digestivo, así como la vitamina C, que previene contra los cánceres de boca, garganta, cérvix y mamas. Por esta razón, un buen consejo es comer gran cantidad de frutas y verduras ricas en esta vitamina. Se cree que la vitamina E previene las cardiopatías, por lo que es recomendable comer alimentos elaborados a partir de semillas, como el aceite de girasol, los  frutos secos y habas. Las deficiencias de vitamina A y E se han asociado con la enfermedad de Alzheimer; asimismo, la de las vitaminas C y E se han vinculado con las cataratas.

Minerales como el selenio, el cobre y el Zinc (presentes en el marisco, los aguacates, los frutos secos y las semillas) también neutralizan la acción de los radicales libres.

La sandía contiene cinc (Zn), selenio, betacaroteno y vitaminas C y E, por lo que un alimento muy nutritivo. De ser necesario, se puede tomar un suplemento vitamínico, que abundan en el mercado, sobre todo las personas de edad media y avanzada, los habitantes de una zona contaminada, los fumadores.

Los antioxidantes también refuerzan el sistema inmunológico y, por ende, la resistencia frente a enfermedades. Por otro lado, se ha demostrado que reducen los síntomas de algunas infecciones, además de aumentar la fertilidad, reducir los resfriados y complicaciones respiratorias.

 
Bioflavonoides
Algunos antioxidantes pertenecen al grupo de los bioflavonoides. Se encuentran presentes en el jugo de limón, el escaramujo (fruto de un rosal silvestre llamado rosa canina, uno de los mejores antioxidantes naturales), las bayas, las cerezas, la uva, la papaya, el melón, la ciruela, el tomate, el brócoli, el té y le vino tinto. Son indispensables a la hora de disfrutar de una buena salud.

  • Favorecen la actividad de la vitamina C a la vez que fortalecen las paredes de los vasos capilares. Ayudan a combatir las hemorragias gingivales, las várices, las hemorroides, las contusiones y la trombosis.
  • Se unen a los metales tóxicos y los expulsan del organismo.
  • Tienen propiedades antiinfecciosas y anticarcinógenas.

Los bioflavonoides y otros antioxidantes reciben el nombre de sustancias fitoquímicas. Inciden directamente en las reacciones bioquímicas del metabolismo y, al igual que las vitaminas, no se almacenan. La mejor manera de disfrutar de sus virtudes es seguir una dieta variada y rica en alimentos frescos o ligeramente cocinados, de procedencia vegetal.

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