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Dietas desintoxicantes: Riesgos para tener en cuenta

Parecía ser que hasta hace poco rehuirle a la comida durante un desayuno con amigas se consideraba extraño, inclusive como una señal descarada de un trastorno alimentario. Ahora, gracias a varias estrellas de Hollywood, los diseñadores internacionales y una fijación cultural o un aumento de las toxinas en el ambiente, desayunar con un jugo verde energético está de moda, siempre y cuando sea en nombre de la llamada "desintoxicación".

En realidad, la necesidad de purificarnos surge de la teoría de que el cuerpo no se ha adaptado a la vida moderna, llena de azúcares refinados y de harinas, de cócteles y gran variedad de cafés, sin mencionar los pesticidas, los metales pesados y otras toxinas que ingerimos y respiramos sin saberlo.

Se cree que las dietas con jugos (con poco o nada de comida extra) le dan un descanso al sistema digestivo, recargan los órganos y aceleran la eliminación de residuos tóxicos en nuestro organismo. ¿El objetivo? Purificar el cuerpo y liberarlo de las toxinas causantes de inflamaciones y eczema, asma, depresión, síndrome del intestino irritable, artritis, cardiopatía e incluso del cáncer. La consecuente pérdida de peso inicial es simplemente un efecto secundario agradable (mayor evidencia de la liberación de toxicidad). Sin embargo, el auge en las ventas de varios productos desintoxicantes sugiere que las personas no esperan a realizarse estudios clínicos. Y la consulta con el médico es siempre fundamental. Recuérdalo.

Para quienes no tienen tiempo, algunas compañías hacen que la desintoxicación y purificación a base de jugos y productos naturales sea más fácil que nunca. A pesar de que los clientes satisfechos aseguran que nunca se habían sentido más descansados o ligeros de peso y libres de toxinas, el auge que experimenta esta industria causa que los médicos se sientan escépticos e, incluso, algo alarmados.

Algunos especialistas advierten que el uso excesivo de laxantes, incluso los que son totalmente naturales, pueden llegar a dañar las células nerviosas y, en algunos casos extremos, hacer que los intestinos dejen de funcionar con normalidad.

Existe un riesgo similar en el intento de purificar el sistema ingiriendo demasiados líquidos, saturando los intestinos e interrumpiendo el equilibrio de las sales electrolíticas, que pueden desencadenar diarreas y una consecuente deshidratación. Justamente es aquí donde entra la medicina para aclarar algunos de los mitos más comunes sobre el proceso de desintoxicación.

Resulta ser que, como los expertos afirman, el organismo es todo un experto lidiando con cientos de sustancias extrañas. Si comes algo que el cuerpo interpreta como tóxico, el hígado lo eliminará. Si es soluble en agua, entonces los riñones lo rechazarán. Además, las toxinas que el cuerpo no puede expulsar rápidamente por sí mismo (como los metales pesados, mercurio, plomo y cadmio; y los BPC: Bifenilos Policlorados), no residen en el colon, sino en los tejidos grasos del organismo como el cerebro, lo que significa que todos los laxantes, naturales o no, y los jugos de cualquier tienda naturista no los podrán eliminar. No cabe duda que la ingesta de productos libres de pesticidas es la forma más saludable de alimentarse. Otra cosa es recurrir a sustancias o preparados desintoxicantes que no eliminan los residuos de estos químicos.

Los desintoxicantes se jactan de provocar una gran pérdida de peso en tan sólo días o una cuantas semanas. No obstante, perder varios kilos tan rápido puede significar una poderosa señal de que el cuerpo quemando músculo, no grasa. Sin las proteínas suficientes, el cuerpo convierte los músculos en combustible, lo que puede causar que la pérdida de peso parezca más dramática debido al descenso en la masa muscular.

Una de las ventajas de suministrarle al organismo litros de agua y jugos ricos en vitaminas, con el fin de eliminar el azúcar, la cafeína y el alcohol, es su efecto rellenador en la piel, lo que da el brillo que te hace lucir radiante. Pero la desventaja de ese estímulo dura muy poco. Además, con el paso del tiempo, un purificador bajo en calorías puede robarle al cuerpo la hidratación y la nutrición que necesita, que resulta en la pérdida de volumen en la epidermis, y justo aquello que los purificadores tratan de evitar: las temibles arrugas.


Los jugos ricos en vitaminas pueden aumentar el flujo de la sangre al cerebro, lo que ayuda a explicar que la gente se sienta más alerta. Sin embargo, no necesitas morirte de hambre para sentirte animado. Algunos estudios recientes descubrieron que con el simple hecho de comer más frutas y verduras y eliminar las comida chatarra, se puede incrementar el aumento de los glóbulos rojos en unos cuantos meses. Una buena alternativa al café es aumentar la ingesta de tés, que regulan el tránsito digestivo y aportan hidratación.

Cura de dolencias crónicas. Los estudios sugieren que los pacientes con cardiopatías que comen más frutas y verduras pueden reducir sus niveles de colesterol y glucosa en la sangre en poco menos de un mes. Aún así, después de tres semanas de dieta no podrás regresar a tus viejos hábitos alimenticios, a menos que estés dispuesto a perder los beneficios que te aportó la dieta con frutas y verduras. Después de todo, las promesas de una vida larga y de un cuerpo perfecto no se consiguen a base de ningún método milagroso, sino concientizándonos de lo importante que es nuestra dieta diaria.

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